BIRDMAN, RESEÑA SOBRE EL FILM DE JUAN MANUEL ZURITA

Birdman or (The Unexpected Virtue of Ignorance) (2014)

Dirección: Alejandro González Iñárritu

Birdman reseña foto

No suelo ver cine, le tengo una reticencia inmensa que se alimenta cada vez que veo alguna película que me han recomendado mucho.

Esta vez fue Birdman, y creo que su segundo título, o epígrafe, viene a resumir exactamente lo que opino del cine: “la inesperada virtud de la ignorancia”.

Recientemente galardonada con cuatro premios Oscar (entre ellos mejor película y mejor guión, premios que a fin de cuentas hablan de cuán buena puede ser una) es el relato que parece fascinar a la industria, la de un tipo que se ve decadente y que busca una nueva oportunidad para reivindicarse con el mundo.

Hace unos años fue un ex luchador libre, hoy es el turno de un actor de cine que busca, ya no en el celuloide sino que en las tablas, una forma de demostrarse a si mismo y al mundo entero que es capaz de emprender un trabajo serio y de acallar muchas voces, entre ellas la de su propio inconsciente.

La historia, hay que reconocer es ágil y divierte, tiene todos los elementos que la hacen del gusto de cierto tipo de amantes del séptimo arte. Imagino que “ríos de caracteres digitales” (pues ya no “rios de tinta”) hablan de ella en distintos blogs colgados en la Internet, y la señalaran como un hito en cuanto a relato se refiere.

Pues no, ahí va mi crítica.

La película es buena, incluso muy buena. Las casi dos horas pasan rápido y el relato no decae en su intensidad, pero no es nada de novedosa.

Comienzo con lo que menos importancia le asigno, para de esa forma concentrarme finalmente en lo que me hace considerar a Birdman como lo que realmente es: “la inesperada virtud de a ignorancia.

Primero. Tiene un montaje que parece ser novedoso, y digo parece, pues es un falso plano secuencia. No pretendo compararlo con esos magistrales primeros minutos que “Touch of evil” (1958) de Orson Welles, ni con esa genial entrada al restaurante de Goodfellas (1990), que aunque no sirven a la trama, dan una sensación de estar frente a un juego de técnica que le aporta color a la película. En el caso de Birdman es lo contrario. Da la sensación que había que hacer un juego técnico y que el guión se tenía que adaptar a ello. Y eso resulta forzado. Se nota mucho.

Segundo. Es una historia difícil de definir entre comedia y tragedia. El mejor de los lugares comunes. Una chica con problemas de autoestima-drogadicta-hija de padre indiferente que busca que la tomen en serio. A ello se le sima un actor en decadencia-eterno inmaduro-egoísta, que busca que lo respeten, luchando con su ego y con el de otro actor genio-solitario-alcohólico. Una suma de errores, malos entendidos y disfunciones emocionales. Es un relato trágico, pero con humor. Una formula para decir mucho, sin comprometerse con nada.

Tercero.¿Era necesario ese final?, en “Thelma & Louise” (1991) las chicas saltan y la imagen explícita del Thunderbird volando en Gran Cañón dice mucho más que esa mirada perdida con la que se despide Birdman. ¿Qué es?, ¿una alegoría?, ¿una metáfora?. No es necesario dejar puertas abiertas con mensajes tácitos. Se debe llegar a eso de otra forma. Yo aún dudo si Kay Adams le creyó realmente a Michael cuando le juró que no tuvo nada que ver en el asesinato de su cuñado. Los personajes tienen que hablar por si mismo. Jugar con la cámara es hacer trampa.

Y por último: Raymond Carver

Siento que la fórmula de citar a un escritor en un filme es una forma de darle un halo de intelectualidad a la misma. Como si el sólo hecho de nombrarlo la situara en un nivel de profundidad que por si sola no tiene, y eso me molesta mucho. A veces no es un literato, sino que puede ser alguna elucubración científica (Pi, faith in chaos, 1998), o las reflexiones trascendentales en los filmes de Christopher Nolan. En este caso es la obra de un escritor que más encima está rodeado de ese halo maldito que conlleva el alcoholismo. El metarelato es una herramienta maravillosa, pero hay que saber usarlo. no es citar a un autor porque se nos da la gana. Tiene que tener una función. Por eso mismo creo que “la inesperada virtud de la ignorancia”, es lo mejor de su título. Tratar de hacernos creer que estamos frente a una obra maestra cuando, si tenemos sólo un par de referentes, nos damos cuenta que ésta no pasa de ser sólo una película más. Buena, pero una película más.

En resumen, Birdman es una buena película, pero no una gran película. Para serlo le falta demasiado. O, tomando en cuenta la enseñaza del propio Carver, le sobra demasiado.

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